La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

.

.

martes, 11 de abril de 2017

Pequeño Azul y Pequeño Amarillo.

Pequeño Azul y Pequeño Amarillo (Little Blue and Little Yellow) es el primer libro para niños creado por Leo Lionni cuando éste tenía cuarenta y nueve años de edad. Según cuenta la leyenda, durante un viaje en tren el autor se propuso entretener a sus nietos contándoles una historia, para lo que utilizó trocitos de papel de colores como personajes. Lo cierto es que este libro es considerado uno de los pilares fundacionales del libro-álbum, y su innovadora propuesta estética no ha perdido, 48 años después, su sorprendente vigencia (2). No puede entonces dejar de llamarnos la atención la lentitud con que este clásico contemporáneo ha llegado a traducirse al español, suerte que parece acompañar a un buen porcentaje de la obra de Lionni inédita aún en nuestra lengua o descatalogada hace muchos años (3). Tarde pero seguro, el cuidado de la edición de Kalandraka hace justicia al libro y los lectores de habla hispana pueden disfrutar de esta joyita, al menos en aquellos países donde la editorial tiene distribución.
Leo Lionni (texto e ilustraciones)
Traducción de Pedro Almeida.
Sevilla, Kalandraka Ediciones Andalucía, 2005. Colección Libros para soñar.
Entre las muchas convenciones que históricamente han definido a un libro infantil la ilustración figurativa suele ocupar un lugar importante. Esta obra pionera de los libros-álbum, creada por Leo Lionni en 1959, simplemente transgrede esta ley. Los personajes de la historia son colores, y con pedacitos de papel de color sobre fondo blanco es el modo en el que el autor decide representarlos. Leo Lionni introduce el uso del collage y la representación abstracta en la ilustración de los libros infantiles cuando el álbum, tal como lo conocemos hoy, daba sus primeros pasos y cuando él también los estaba dando como autor de libros para niños. Si bien Lionni continuará utilizando el collage —así como otras técnicas sencillas: carboncillo, pasteles, acuarelas…— en sus posteriores trabajos para niños (1), no volverá a la representación abstracta, ni a esa síntesis revolucionaria que diseño, texto e ilustración comparten en éste, su primer libro. Es imposible no ver en Pequeño Azul y Pequeño Amarillo el oficio del diseñador publicitario de su autor; hecho que quizás dio origen a esa deliciosa tensión con las convenciones de la ilustración para niños, más impactante aún, podemos suponer, casi medio siglo atrás.


Con una economía sorprendente de elementos Lionni compone cada página de manera tal que los sentidos se expanden para el lector en diversas posibilidades. Así, para presentarnos al protagonista basta y sobra con decirnos: "Este es Pequeño Azul", en una hoja blanca con un trozo de papel azul en el medio. Las formas siempre son irregulares cuando se trata de los niños/colores, sus familias y el juego.
Pero cuando Lionni nos muestra a los colores en la escuela "tranquilos y atentos", significativamente el espacio donde se ordenan por única vez en fila es un rectángulo negro de límites regulares. Basta el cambio del fondo de la hoja (por lo general blanco) hacia el negro y el rojo para dar cuenta de la ansiedad de Pequeño Azul durante la búsqueda de su amigo. En cuatro páginas consecutivas observamos "en cámara lenta" el encuentro entre los dos pequeños colores, un azul que se acerca desde "fuera" del corte de la hoja, y comienza a fundirse con el amarillo hasta formar un solo color: el verde. Los colores actúan como personajes antropomórficos, son niños que viven con sus padres, que juegan, que van a la escuela y también sufren y lloran; sin embargo lo que les sucede tiene que ver con su propia naturaleza, la de ser colores. La combinación de dos o más colores produce nuevos colores, y esta realidad material del mundo gráfico al cruzarse con la historia de los personajes, se transforma en una metáfora bellísima y original tanto a nivel de la narración como de su manifestación visual.

No hay comentarios:

Publicar un comentario