La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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martes, 11 de abril de 2017

La ola.

En este sugerente libro sin palabras Lee nos cuenta la historia de una niña en un día de playa. La impresionante simplicidad de las ilustraciones, en tan solo dos tonos de acuarela, crean una vibrante e inolvidable historia llena de alegría y risas.
Ganador del Primer Premio al Mejor Libro Ilustrado en el 2009 otorgado por el Gremio de Libreros de Madrid.

Siempre quise hacer un libro acerca del mar y las olas. Siempre me han atraído el crudo azul del mar y la brillante luz del sol. Tengo la sensación de que el flujo y el reflujo de las olas comparten el mismo ritmo que los libros. Y por encima de toda está hecho de que cuando el mar todos vemos lo mismo, sin que importe la parte del mundo en la que nos encontremos: niños y adultos por igual juegan a perseguir las olas y a escapar de ellas. Hay una felicidad instintiva implícita en ese juego. Intentas no mojarte, pero, al final, sucumbes a las olas.
Álbum ilustrado sin texto, comentarios de Suzy Lee

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