La educación artística.

Es necesario revisar la manera en la que se imparte, sus contenidos, sus conexiones con el mundo tecnológicamente activo y eminentemente visual que nos rodea y otorgarle la creciente importancia que está adquiriendo. Un mundo visual requiere de un entrenamiento para poder leer sus imágenes. Las múltiples imágenes que vemos a diario y que ejercen un tremendo poder sobre nuestras mentes y en consecuencia sobre nuestros comportamientos. El arte es comunicativo, pero para que exista comunicación es necesario conocer los códigos, y estos códigos, este lenguaje, tiene que ser enseñado en la escuela.
La educación artística es la asignatura desde la que se puede ayudar a los alumnos a valorar y desarrollar lo que les hace distintos, únicos tanto a ellos mismos como a sus obras, contribuye a la construcción de la propia identidad. Esta asignatura no busca una sola respuesta, ya que en la diversidad de respuestas está el fin; valorar la visión personal. Y esa visión personal surgirá de la búsqueda, del análisis, de las conexiones que establecemos en nuestro interior, de los pequeños descubrimientos, de la toma de decisiones, de nuestra capacidad de riesgo, de la variedad y de la flexibilidad. Para todo esto tenemos que entrenarnos. Lo que nos conducirá hacia un pensamiento crítico, activo.

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lunes, 21 de marzo de 2016

Recortamos rostros de las revistas y dibujamos sus cabellos con líneas.






Así quedaron los frascos con Puntos.



Comenzamos a trabajar, para la Instalación de Puntos.



4º trabaja con Líneas.




7º y 2º Leen y Pintan láminas. "El pueblo que no quería ser gris" Beatriz Doumerc y Ayax Barnes:



 Había una vez un rey grande, en un país chiquito. En el país chiquito vivían hombres, mujeres y niños. Pero el rey nunca hablaba con ellos, solamente les ordenaba. Y como no hablaba con ellos, no sabía lo que querían; y si por casualidad los sabía, no le interesaba. El rey grande del país chiquito, ordenaba, solamente ordenaba: ordenaba esto, aquello y lo de más allá, que hablaran o que no hablaran, que hicieran así o que hicieran asá. Tantas órdenes dio, que un día no tuvo más cosas para ordenar. Entonces se encerró en su castillo y pensó, hasta que se decidió: “Ordenare que todos pinten sus casa de gris”. Y todos pintaron sus casas de gris. Todos menos uno; uno que estaba sentado mirando el cielo y vio pasar una paloma roja, azul y blanca. “¡OH, qué linda!, dijo maravillado, “pintaré mi casa de rojo, azul y blanco!”. Y la pintó nomás. Cuando el rey miró desde su torre y vio entre las casas grises una roja, azul y blanca, se cayó de espaldas una vez, pero enseguida se levantó y ordenó a sus guardias: — ¡Traigan inmediatamente a uno que pintó su casa de rojo, azul y blanco!